El segundo plato, con denominación de origen España, lo pusieron los siempre divertidos Toreros Muertos. Pablo Carbonell y sus compinches saltaron al escenario con sus habituales pintas estrafalarias que provocaron la sonrisa de los asistentes.
Unos asistentes que corearon sin parar todas las canciones que pudieron encajar en el poco tiempo que les dieron para su actuación. Sonaron, como era de esperar, sus temas más clásicos como "Hoy es domingo", "Yo no me llamo Javier", "Mi agüita amarilla"... Buen sonido y risas siempre garantizadas.